La parejita que comenzó a salir, los abuelos que extrañan a sus nietos, el grupo del club, los compañeros de trabajo, las reuniones familiares de los domingos, los festejos de cumpleaños, la mateada entre amigas; cada uno de nosotros, de alguna manera, extrañamos estas instancias de encuentros en el trabajo, en la familia, en el esparcimiento. Va a depender del grado de involucramiento social que teníamos antes de declararse la pandemia en nuestro país y de las fortalezas psíquicas con las que contamos para poder abordarlo de la mejor manera posible, pero sin lugar a dudas, a todos nos está afectando esta situación de distanciamiento social. Por eso es tan importante cuidar, también, nuestra Salud Mental.
“El amor en tiempo de Coronavirus”, porque de eso se trata: de los afectos, de las emociones que nos interpelan, de la necesidad del contacto con el otro, del abrazo, del beso, del compartir el mate, de extrañarnos como seres sociales que somos.
Pero el distanciamiento social que nos piden las autoridades para evitar la propagación del virus, no implica necesariamente el aislamiento. Por eso es tan necesario repensarnos desde otro lugar, hacer uso de la creatividad en cuanto a formas de acercamiento a nuestros seres queridos, amigos, familiares y de ahí que la tecnología está jugando un lugar fundamental en nuestras vidas. Los estudiantes desde las plataformas virtuales, los adultos desde el teletrabajo y las Videollamadas, nos acercan a esa posibilidad de estar conectados a nuestras actividades cotidianas. También es importante entender que muchas personas quedaron por fuera de esta posibilidad, los más vulnerables, los que no cuentan con este recurso.
Desde mi lugar de Psicóloga, recomiendo algunas pautas que considero importantes para mantener una buena Salud Mental. En primer lugar, tener en cuenta que estamos viviendo una situación de pandemia a nivel mundial cuyas consecuencias pueden llegar a ser devastadoras a nivel mental, si no se toman algunas precauciones necesarias.
Muchas personas están padeciendo algunos síntomas propios de estas situaciones de estrés. Como ser: insomnio, estados de tristeza, angustia, ansiedad e irritabilidad. Debemos tener en cuenta que dichos síntomas, en personas sanas, son esperables dado el contexto que estamos viviendo, por lo que es necesario tener la capacidad de poder reconocer estos estados y aceptarlos como algo temporal. Una manera de controlarlos es manteniendo rutinas en nuestro día a día, respetar horarios pautados para la alimentación, el descanso, el ocio, el trabajo/estudio, etc. Estas rutinas deben cumplirse pero con cierta flexibilidad.
Entender que no debemos sobrecargar a nuestros hijos o a nosotros mismos con actividades que puedan distorsionar nuestra vida cotidiana.
Es de gran importancia observar las conductas de los niños y adolescentes que puedan verse afectados, poder escucharlos y darles la oportunidad de expresar sus emociones. De todas formas, los niños son los que mejor se adaptan a los cambios, siempre y cuando los adultos nos mantengamos calmos y permitamos la posibilidad de expresarse y contenerlos.
Los adultos mayores, por otra parte, sienten el peso de estar en la franja etaria más proclive al contagio con mayor severidad y, por lo tanto, el miedo, la soledad y la incertidumbre pueden jugarles una mala pasada. Es importante mantener un contacto permanente vía telefónica y, si es posible, con videollamadas que posibiliten el verse. Las personas que antes de la pandemia estaban pasando por patologías previas de índole psiquiátrico y/o psicológico pueden verse intensificados sus síntomas. Por eso la importancia de mantener el contacto con sus especialistas (médicos y psicólogos tratantes).
Por último, otra recomendación sería el plantearse proyectos a corto plazo utilizando el tiempo en actividades que estuvimos posponiendo. Es el momento de encontrarnos con nosotros mismos y de resignificar lo que nos hace sentir bien.
Ser empáticos con el otro, ayudar desde el lugar que cada uno pueda o sienta prestando mayor atención a los adultos mayores y a las familias en situación de vulnerabilidad social y económica. Aprendamos a abrazarnos con la mirada que esto pasará y nos encontraremos más humanos que nunca.