Amante del Rap y el Hip Hop y admirador de un grupo cubano llamado Orishas, mezclado a su gusto por el jazz y su pasión por el candombe, es que un día creó este ritmo tan especial que emana del grupo musical que más lo identifica, “Bola 8”.

Siente que el lugar en donde se siente más a gusto es como empresario, “porque un empresario de la música, debe ser arreglador, compositor, productor y obviamente músico” asegura Pintos.
Desde pequeño nada le fue fácil y conoce en carne propia lo que es “pasarla muy mal”, sabe de discriminación racial y de estigmas; “la música tropical estuvo muy discriminada siempre”, nos cuenta el vecino del barrio Los Bulevares, Carlos “Bocha” Pintos.
A pocos meses de su fundación, “Bola 8” fue premiada con Disco de Oro en ventas por su trabajo titulado, “Corrió la bola”. Carlos Pintos, más conocido, por su sobre nombre: “Bocha” fue el creador del grupo y tuvo a su cargo los arreglos y dirección musical, al mismo tiempo que tocaba el piano; tambor que “mamó” desde la panza de su madre y toda su familia carnavalera.
Pintos, quién ya había recorrido escenario desde muy pequeño con afamados conjuntos musicales, toma una relevancia aún mayor, y se posiciona como uno de los más grandes referente de la música uruguaya. Estrenando sus 51 años, cumplidos el pasado 21 de febrero, se siente feliz viviendo desde hace años en la zona Oeste y siente que aquí encontró junto a su esposa e hijo de 12 años, su lugar en el mundo.
Viviendo como todos este momento de aislamiento social, “Bocha” nos cuenta que lo invade mucha incertidumbre, y está preocupado por el futuro de él, sus compañeros de la cultura y todos los uruguayos.
En una nota en donde afloran muchos recuerdos lindos y de los otros, Pintos, “desnuda” en forma extensa, gran parte de su vida personal y profesional a LA PRENSA DE LA ZONA OESTE.
-Cuéntenos un poco cómo fue su infancia y qué recuerdos tiene del Conventillo Gaboto, y su familia en aquel momento…
Mi infancia fue muy áspera, nací en el conventillo de Gaboto lugar donde viví hasta los 4 años, momento en el que fuimos desalojados y llevados al hoy muy nombrado “Mercado Agrícola”.
-Fueron años difíciles, niñez y juventud en plena dictadura…
Muy difíciles porque el ser pobre ya es un problema pero el ser NEGRO y pobre, pesaba muchísimo más en la sociedad de aquellos tiempos. Mi madre era limpiadora y mi padre trabajaba en barrido y recolección de residuos. También vendíamos frutas y verduras además de hacer venta ambulante puerta por puerta. Mercado agrícola hoy un “shopping de la alimentación” antes, para muchos, “zona roja” y para quienes vivíamos en los barracones y conventillos, era un barrio hermoso con familias pobres y trabajadoras. Pero lamentablemente ser de la zona no era muy bien visto por las autoridades y la sociedad que cuando presentabas un curriculum para algún trabajo, decir dónde vivías era un antecedente negativo… como cambian las cosas…
-¿Es verdad que a la temprana edad de 11 años cobra por primera por tocar? ¿Y con una de la mayores exponentes de nuestro país, “la Perla Negra del Tango” y “la Dama del Candombe?
Al ser parte de una familia carnavalera, desde niño estuve directamente relacionado con el candombe lo que me permitió poder llegar a artistas de renombre dentro de nuestra música. Hacía suplencias a mi hermano quien tocaba con Lágrima Ríos, en el Parador del Cerro, recibiendo mis primeras remuneraciones como artista. Como en toda o casi toda familia negra, siempre se escuchó música tropical en casa y el sonido profundo del bajo (grave), era el que me movía el piso llamándome muchísimo la atención el peso que le daba ese instrumento a las orquestas. En una ocasión me tocó hacer suplencia con la banda del maestro Julio Frade en la que su bajista era el recordadísimo, “Caramelo Mato” quien al igual que yo, era “afrodescendiente” (negro) con el cuál tuve una larga charla pues siempre fui muy curioso y “careta” a la hora de querer aprender algo o interiorizarme, referente a ese instrumento el cual siempre me llamó la atención. Fueron tantas las preguntas que le hice que en un momento el me dice… “tocás muy bien el tambor pero nunca te van a considerar como músico y si te gusta el bajo eléctrico ESTUDIÁ, aprendé solfeo y ahí, realmente serás considerado como tal”. En ese momento para mí era algo inalcanzable pues apenas nos alcanzaba para comer, comprar un instrumento y pagar un profesor era algo imposible para mí.
-Siempre estuvo muy de cerca y en relacionamiento con la gente, ¿fue feriante?
Sí, claro, desde pequeño vendíamos frutas y verduras con mis padres y hermanos, esa actividad siempre la desarrollamos inclusive hasta cuando tocaba en los Fatales. Recuerdo que terminábamos de tocar con los Fatales, en el mejor momento de la banda y yo guardaba lo ganado con el grupo y cruzaba al mercado para comprar la verdura para surtir el puesto que en aquel tiempo teníamos con mi hermana.
-Creció junto al ritmo del tambor. ¿Es de allí que surge su amor por la música?
Gracias a Dios somos una familia de músicos en la que todos tocamos el tambor antes de aprender a hablar. Mi abuelo Julio Pintos, tocaba el bandoneón, mi tío Mimo Rosas, la batería, mi tío Leopoldo, cantó en varias orquestas tropicales, mi primo Aníbal, toca el teclado, mis primos “Pito” y Washington, tocan el bajo, mis sobrinas Laura, toca la guitarra y es una gran cantante, Vanessa el piano de concierto y quizá me esté olvidando de alguno, pero la música forma parte de la disciplina de la familia, es como una herencia cultural al igual que el candombe.
-¿Estudió música o es autodidacta?
Soy músico de profesión, como te contaba en una de tus primeras preguntas a raíz del consejo de “Caramelo Mato”, que para ser considerado músico había que estudiar, siempre estuvo en mi mente llegar a ese objetivo por lo que juntando peso a peso, logré comprarme un bajo eléctrico, me anoté en AUDEM (Asociación Uruguaya de Músicos) y empecé mis clases con Alfredo Vita, (contrabajista del Sodre). Mi objetivo a partir de ese momento era SER MÚSICO y luego de varios exámenes de solfeo y práctica, logré mi primer carné de músico. Ese fue uno de los momentos más hermosos de mi vida. Luego empecé a perfeccionarme y a estudiar con diferentes profesores armonía y composición, para poder lograr hacer mis propios arreglos.
-¿Cuáles son los primeros conjuntos musicales con los que se relaciona?
La lista es larga pero trataré de no olvidarme… Lágrima Ríos, La Tribu de Rosa Luna, (grupo en el que comencé a percibir lo que es la “fama y el profesionalismo”), paralelamente tocaba en boliches como San Telmo, 38 Grados con shows de candombe, grupos de salsa, etc. Tuve el honor de tocar con Oscar de León y José Alberto “El Canario”, en el teatro de Verano en un concierto en que dichos artistas interpretaron un candombe, ¡fue inolvidable!
En el género tropical mi primer grupo fue Santa Cecilia, luego El Gran Combo, Los Fatales y a partir de ahí comencé mi carrera de productor con BOLA 8.
Pintos: “Soy feliz
pudiendo vivir de lo que más me gusta, hacer música”
-¿Cómo surge este gran éxito que fue desde el primer momento, Bola 8?

En esos tiempos la “fama” ya era parte de mi vida con Los Fatales, grupo con el cuál aprendí el 90 % de todo lo que hoy aplico como productor y profesional. En esa época abre un sello discográfico llamado, Obligado Records, en el cual el Director del estudio de grabaciones era mi gran amigo Gerard Grimaud, quien me invita a ser parte del staff de músicos del mismo, grabando los bajos de todas las bandas tropicales que editaban con dicho sello.
Paralelamente surge la idea e invitación de mi hermano Alfonso, para producir el grupo NBA, cuya delantera estaba conformada solamente por negros (aclaro que no me gusta la palabra afrodescendiente); es así como sale el disco: “Como dios nos trajo al mundo” que tuvo un gran éxito llegando en pocos días a ser disco de oro.
Ahí ya se percibía que los negros no sólo servíamos para tocar el tambor. El éxito con Los Fatales no paraba, y vivíamos de gira en gira haciendo un sinfín de shows por todos lados. Vivíamos más arriba de los aviones y el micro que en nuestras propias casas. Mi trabajo en el sello no cesaba y yo estaba feliz pudiendo vivir de lo que más me gusta, “hacer música”. Uno de los tantos días que iba a grabar, el dueño del Sello y su señora me preguntan… ¿nunca pensante en armar un grupo?...
yo los miré como diciendo, “están locos” jaja. Ellos me dijeron probá de armar un par de temas… pensalo… me quedó girando esa propuesta en la cabeza, hasta que comencé a revisar la agenda de horas libres del estudio y las que quedaban libres eran domingos de tarde o temprano en las mañanas, (horas que nadie quiere) en eso le pregunto al técnico si podía grabar un domingo a lo que me responde que sí; en ese momento llego a mi casa y empiezo a pensar cómo podía hacer algo que no chocara con lo que estaba “sonando” en ese momento. Siempre fui amante del Rap y el Hip Hop y en ese momento sonaba un grupo cubano llamado Orishas, que yo escuchaba a todo volumen en mi auto cuando salía a la calle; ahí pensé, “es por acá la cosa” y ¿si le agrego candombe al rap? y si mezclo plena, con candombe y rap? Ahí arranqué y armé, la “Plena Loca” nombre del primer demo porque realmente era una Plena Loca por todo el entrevero musical que tenía. Lo escribí, lo armé, lo grabé y se lo presenté a los directores del sello esperando que me dijeran cualquier cosa, pero su primer reacción fue: “ESTO MATA” de ahí en más, comenzó toda la historia de Bola 8, que si te la cuento no te da todo el periódico describirla jaja.
-Omar Gutiérrez, tuvo mucho que ver en poner al grupo en la palestra, ¿no es así?
Omar Gutiérrez, fue quien permitió que la música tropical se ganara su lugarcito en la TV. Muchos de quienes vivimos de esto hoy, se lo debemos a él. ¡Omar era un fenómeno!
-¿Cuántos años hace que nació Bola 8? ¿A qué aduce que se mantenga tan vigente y con gran éxito?
Bola 8 nace un 3 de noviembre del 2001, en momento de plena crisis e increíblemente su éxito fue casi instantáneo. Su vigencia creo que se debe a que nunca nadie la pudo “copiar” porque como sabido es, en este país cuando algo funciona sale todo el mundo a hacer lo mismo, pero al ser tan “raro” y “único” el estilo de la bola me siento orgulloso de que nuestra fórmula nunca pudo ser “clonada”.
-¿Cómo y por qué surgen los otros grupos, Klan B, Pekadoras, Los Morochos etc.?
Agradezco Enumere el total de los grupos que sacó… Al tener mi propia productora además de ser arreglador, compositor, técnico y músico, pude armar mi propio estudio de grabación siendo una gran ventaja a la hora de armar nuevas propuestas. Los gustos del público cambian, razón por la que constantemente estoy largando cosas nuevas, algunas con éxito y otras no tanto, pero siempre estoy pensando y armando cosas que a veces ni llego a sacar.
El Grupo LOS MOROCHOS, (quien lleva el mismo nombre de la productora) es la versión para niños de Bola 8 un grupo que tuvo muchísimo éxito y que en ocasiones, “cubría” las actuaciones que por motivos de agenda la Bola no podía hacer. Luego vinieron…KLAN B, TRIPLE X, ADOLESCENTES, PEKADORAS, FRAGANCIA , LA REZETA, MATUTE, LA KMORRA, DOS MUJERES… puede que me olvide de alguno.
-Sacar Pekadoras, fue un gran desafío…
¿las bandas de mujeres están muy estigmatizadas, no es así?
El primer desafío fue con KLAN B grupo que tenía mujeres y cuyo baile era sensual. La idea de ese grupo surge en mi última gira con BOLA 8 a Estados Unidos donde ya estaba “sonando” ese ritmo. Al largarlo en Uruguay recibí millones y millones de críticas e insultos pero ese es el mejor síntoma de que vas por el buen camino; resultado fue el éxito de dicho grupo el cuál fue telonero de los mejores exponentes del género que visitaron nuestro país (DaddyYankee, Don Omar, Makano). Luego con PEKADORAS las críticas fueron mayores pero como anteriormente te comentaba ese era un gran síntoma. Con PEKADORAS tuve un gran éxito recorriendo el país de punta a punta, pero a pesar de ello y con el gran avance que hay respecto al género femenino, aún se mantiene cierto “rechazo” sobre todo de las propias mujeres hacia ese grupo.
-Además de actuar en todo el territorio nacional… ¿En cuántos países del mundo dejaron su música?
Gracias a la música he recorrido muchos países, Argentina, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, España, Alemania, Suecia, Dinamarca, Australia, entre otros.
-¿Soñó alguna vez poder vivir de la música?
Siempre fui y soy un soñador y lo que me propongo lo busco hasta que lo encuentro y si no lo logro al menos lo intenté, pero con la música puedo decir que lo logré.
-Se dice es muy estricto con sus músicos. ¿Es así?
Muchísimo, esto es un trabajo y quien paga por nuestros servicios debe recibir lo mejor de nosotros. El público es quien te sube o te baja del pedestal.
-¿Cuántos discos grabó?
No soy de llevar la cuenta pero han sido varios y no sólo con Bola 8. Lo que sí es cierto es que los de Bola 8 han sido Disco de Oro y Doble Platino además de ser reeditados en el exterior.
-¿En qué se está trabajando? ¿Qué es lo que se viene?
Nunca digo lo que se viene, soy muy celoso de mis ideas. Otra gran pasión, el Carnaval…
-¿Por qué con tanta actividad y trabajo que demandan los grupos musicales, incursionó también en carnaval?
Nací en Carnaval, vivo el carnaval con pasión, ¡es parte de mi vida!